Maturín: Miles de fieles inician el camino espiritual hacia la Pascua con la ceniza en la frente
Radio Kerigma
Maturín – La comunidad cristiana de la parroquia San Ignacio de Loyola que peregrina en la Diócesis de Maturín se congregó este 18 de febrero para celebrar el Miércoles de Ceniza, una tradición milenaria que marca el inicio público de la Cuaresma: los cuarenta días de preparación para la Semana Santa.
Desde las primeras horas de la mañana y hasta entrada la noche, templos, capillas, churuatas y áreas verdes lucieron una afluencia de creyentes que, con actitud de recogimiento, se acercaron a recibir el signo de la cruz en la frente. Este gesto, cargado de simbolismo, representa la humildad, el arrepentimiento y el deseo de renovación personal.
Los sacerdotes José Javier Asarta SJ, Miguel Centeno SJ y Luís Benavides junto a 14 laicos instituidos ministros de la Palabra de Dios enfatizaron los tres pilares que sostienen este periodo: la oración como vínculo de paz, el ayuno como desapego de hábitos negativos y la limosna como un llamado a la solidaridad activa con los más necesitados.
Una pausa en la rutina diaria
Más allá de la ceremonia litúrgica, el Miércoles de Ceniza se vivió en veintitrés comunidades de fieles de la vasta extensión de la parroquia confiada a la Compañía de Jesús en Maturín y otros lugares foráneos como Boquerón de Amana y Amana Abajo, ambas hacia el sur de la entidad monaguense.
Para los más de dos mil asistentes, este día no es solo una obligación religiosa, sino una oportunidad para la introspección en un mundo cada vez más acelerado.
"La ceniza no es un adorno ni un amuleto, es un compromiso de cambio interior", comentó el Padre José Javier Asarta durante la homilía vespertina. "Es el momento de preguntarnos qué aspectos de nuestra vida necesitan una transformación".

