A 21 años del martirio de Dorothy Stang: el eco de los disparos que no pudieron callar la selva

La religiosa estadounidense, asesinada en 2005 por defender el pulmón del mundo y los derechos de los campesinos, sigue siendo el símbolo de una lucha que hoy, en plena crisis climática, es más urgente que nunca.
Mundo14 de febrero de 2026Radio KerigmaRadio Kerigma

Foto: ADN Celam

El 12 de febrero de 2005, bajo una lluvia persistente en una remota carretera de lodo en Anapu, estado de Pará, seis disparos terminaron con la vida de Dorothy Stang. La mujer de 73 años, que antes de morir abrió su Biblia para leer las bienaventuranzas a sus verdugos, no solo se convirtió en una mártir de la Iglesia Católica, sino en el rostro de la resistencia contra la deforestación ilegal. Hoy, a poco más de dos décadas de aquel crimen, su legado enfrenta un escenario donde la violencia por la tierra en la Amazonía brasileña sigue cobrando víctimas ante la mirada de un sistema judicial que avanza a paso lento.

Una vida entregada al "Proyecto de Desarrollo Sostenible"

Dorothy Stang, nacida en Ohio pero nacionalizada brasileña, llegó a la región en la década de los 70. Su misión no era solo espiritual; era profundamente social. Fundó las primeras escuelas en áreas rurales y fue la principal impulsora del PDS (Proyecto de Desarrollo Sostenible), un modelo de reforma agraria que permitía a las familias campesinas vivir de la selva sin destruirla.

Este modelo chocaba frontalmente con los intereses de los grileiros (acaparadores de tierras) y grandes latifundistas, quienes veían en la organización comunitaria de Stang una barrera para la expansión ganadera y la extracción de madera.

El juicio y la impunidad estructural

A pesar de que los autores materiales y los intelectuales —los hacendados Vitalmiro Bastos de Moura y Regivaldo Galvão— fueron condenados tras procesos legales erráticos y repetitivos, la situación en el campo no ha mejorado sustancialmente.

  • Conflictos en aumento: Según la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), los conflictos por el agua y el territorio han alcanzado cifras récord en la última década.

  • Ausencia estatal: La falta de demarcación de tierras indígenas y campesinas sigue siendo el principal motor de la violencia.

  • Criminalización: Los líderes que hoy siguen los pasos de "Irmã Dorothy" denuncian ser blanco de amenazas constantes y procesos judiciales infundados.

"No voy a huir ni voy a abandonar la lucha de estos campesinos que están desprotegidos en medio de la selva. Ellos tienen el derecho a una vida digna", solía decir Stang ante las amenazas de muerte que recibió semanas antes de su ejecución.

Legado en tiempos de crisis climática

A 21 años de su partida, el martirio de Stang es leído bajo una nueva luz: la de la supervivencia global. La Amazonía que ella defendió es hoy el termómetro de la crisis ambiental. Su enfoque de "ecología integral", que une la justicia social con la protección del bioma, es el mismo que el Papa Francisco rescató en su encíclica Laudato si’.

El memorial erigido en su honor en Anapu no solo recuerda a una monja valiente, sino que funciona como un recordatorio incómodo para las autoridades: mientras la tierra siga concentrada en pocas manos y la selva siga cayendo, el sacrificio de Dorothy Stang seguirá siendo una tarea pendiente.

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