León XIV en la Vigilia Pascual: “El amor de Dios es el único capaz de reconstruir lo que el pecado divide”

Ante una Iglesia que celebra la victoria sobre la muerte, el Pontífice exhorta a la humanidad a remover las “piedras de la desesperanza” y a reconocer en la Pascua la fuerza que devuelve la vida a lo que parecía perdido.
Actualidad04 de abril de 2026Radio KerigmaRadio Kerigma
Liturgia de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro   (@Vatican Media)
Liturgia de la Vigilia Pascual en la Basílica de San Pedro (@Vatican Media)

Vaticano – En el corazón de la noche más sagrada para la cristiandad, el Papa León XIV presidió este sábado la Solemne Vigilia Pascual, marcando el paso de las tinieblas a la luz de la Resurrección. Con la Basílica de San Pedro inicialmente sumida en la penumbra y luego iluminada por el fuego del Cirio Pascual, el Santo Padre pronunció una homilía de profundo calado existencial.

Su mensaje fue una advertencia y, al mismo tiempo, una promesa: mientras el pecado actúa como una fuerza que "divide y mata", el amor de Dios se manifiesta como el poder supremo que "une y devuelve la vida", invitando a cada bautizado a ser testigo de un nuevo amanecer.

La celebración, cargada de simbolismo, comenzó con el rito de la Luz en el atrio de la Basílica. El Papa León XIV, al bendecir el fuego nuevo, recordó que la Pascua es el evento que rompe las cadenas de la historia. Durante su alocución, el Pontífice se centró en la dinámica de la "piedra removida", analizando los obstáculos que hoy impiden a la humanidad experimentar la alegría del Resucitado.

El pecado como factor de fragmentación

El Santo Padre fue enfático al describir las consecuencias del mal en el mundo actual. Señaló que el pecado no es solo una falta moral individual, sino una fuerza que corroe el tejido social y comunitario.

  • "El pecado siempre divide: divide al hombre de sí mismo, lo separa de su hermano y lo aleja del Creador", afirmó el Papa.

  • Advirtió que esta división es la raíz de las guerras, las injusticias y la "cultura de la indiferencia" que hoy parece sentenciar a muerte la esperanza de los más pobres.

La fuerza del Amor que restaura

Frente a la realidad de la muerte, el Papa presentó la Resurrección de Cristo como la "revolución de la ternura". Explicó que el amor de Dios no es un sentimiento pasivo, sino una energía restauradora que busca activamente lo que está roto para sanarlo. 

"La Pascua es la respuesta de Dios a nuestras divisiones", señaló León XIV. "Donde el hombre pone muros y fronteras, el Resucitado abre caminos de encuentro. Donde el pecado dicta sentencia de muerte, el amor de Dios sopla vida nueva".

Un llamado a salir del sepulcro

Hacia el final de su homilía, el Pontífice dirigió un mensaje directo a quienes atraviesan "noches oscuras" en su vida personal o familiar. Invitó a los fieles a no quedarse detenidos frente a la tumba vacía, sino a convertirse en portadores del anuncio pascual.

  • Remover la piedra: Instó a quitar las piedras del miedo, del rencor y del pesimismo que a menudo sellan el corazón.

  • Volver a Galilea: Recordó que el encuentro con Jesús ocurre en la vida cotidiana, en el servicio al prójimo y en el compromiso por la justicia.

La ceremonia incluyó la administración de los sacramentos de la iniciación cristiana a un grupo de catecúmenos de diversos continentes, simbolizando la universalidad de la Iglesia y la vitalidad de una fe que, pese a los desafíos, sigue engendrando hijos para la luz.

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