El pastor que hizo del Evangelio un grito de justicia y esperanza

A 46 años de su martirio, la figura de San Arnulfo Romero trasciende el altar para convertirse en la brújula moral de una América Latina que aún busca sanar sus heridas y dignificar a sus hijos más pequeños.
Actualidad25 de marzo de 2026Radio KerigmaRadio Kerigma
San Romero de América
San Romero de América y su cercanía con el pueblo de Dios

Maturín – Hay voces que las balas no pueden silenciar y vidas que, al entregarse, se multiplican en la memoria de los pueblos. San Óscar Arnulfo Romero, el arzobispo mártir de El Salvador, es hoy más que un santo de vitral; es el "San Romero de América", cuya semblanza sigue iluminando los senderos de la justicia en un continente que aún boga entre la desigualdad y la esperanza. 

Semblanza de un pastor "convertido" por su pueblo

Nacido en Ciudad Barrios en 1917, Óscar Arnulfo Romero no siempre fue el profeta que el mundo conoció al final de sus días. Inicialmente visto como un clérigo de perfil conservador y estudioso, su verdadera "conversión" ocurrió en el polvo de los caminos rurales.

El asesinato de su amigo, el jesuita Rutilio Grande, en 1977, fue el detonante que abrió sus ojos a la represión sistemática contra los campesinos.

Romero entendió que no se podía amar a Dios sin defender la dignidad de sus imágenes vivas: los pobres. Sus homilías dominicales se convirtieron en el diario de la realidad salvadoreña, donde denunciaba las violaciones a los derechos humanos con una mano en la Biblia y la otra en el periódico.

Su vida culminó el 24 de marzo de 1980, cuando un disparo certero en el corazón, mientras celebraba la Eucaristía, intentó acallar la voz de quien pedía al ejército: "En nombre de Dios, cese la represión".

La justicia hoy: Un legado que no caduca

En el contexto de este 2026, el aporte de San Romero a la lucha por la justicia es de una actualidad abrasadora. Su mensaje nos enseña que:

  • La Paz es fruto de la Justicia: No existe paz verdadera si se basa en el silencio de las víctimas o en la impunidad.

  • La Voz de los sin Voz: En la era de la sobreinformación digital, Romero nos invita a usar nuestras plataformas (radio, redes sociales, educación) para visibilizar las "periferias" que el sistema prefiere ignorar.

  • La No Violencia Activa: A pesar del entorno de guerra civil, nunca empuñó otra arma que no fuera la palabra y la verdad, siendo un modelo de resistencia pacífica para los jóvenes de hoy.

San Romero y las Comunidades Eclesiales de Base
San Romero y las Comunidades Eclesiales de Base

El alma de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB)

Para Latinoamérica y, muy especialmente para Venezuela, San Romero es el referente fundamental de las Comunidades Eclesiales de Base (CEB). Su teología no se hacía en los escritorios, sino en la escucha compartida de la Palabra de Dios entre vecinos, campesinos y obreros.

  • En Latinoamérica: Romero validó el caminar de las CEB, recordándoles que ellas son la "Iglesia en la base", donde la fe se hace vida cotidiana y compromiso social.

  • En Venezuela: Su mensaje resuena con fuerza en nuestras barriadas y zonas misioneras. En un país que busca reconciliación, Romero propone un modelo de comunidad que no es indiferente al hambre o a la falta de servicios, sino que se organiza para ser "levadura en la masa".

Para las comunidades venezolanas, Romero es el recordatorio de que la Iglesia debe ser "hospital de campaña", como decía el Papa Francisco, y que el estudio de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) es estéril si no conduce a un abrazo concreto al hermano que sufre.

"Si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño", dijo poco antes de morir. Hoy, San Romero resucita en cada laico, joven y sacerdote que en los distintos rincones de nuestra América decide que el Evangelio es, ante todo, una buena noticia para los pobres.

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